lunes, 20 de agosto de 2007

1. LA ÉPOCA

La vida de Jeremías abarca dos períodos muy distintos, cortados por el año 609, fecha de la muerte del rey Josías. Los años que preceden a este acontecimiento están marcados por el sello del optimismo: la independencia política con respecto a Asiria abre paso a una prosperidad creciente y a la reforma religiosa. Los años que siguen constituyen un período de rápida decadencia: Judá se verá dominada primero por Egipto, luego por Babilonia. Las tensiones internas y luchas de partidos van acompañadas de injusticias sociales y de nueva corrupción religiosa. El pueblo camina a su fin. El año 586 cae Jerusalén en manos de los babilonios y el reino de Judá desaparece definitivamente de la historia. Para comprender su mensaje es preciso conocer más a fondo los dos períodos. Los últimos reyes de Judá podemos presentarlos de dos formas: la primera, según el orden en que gobernaron (Joacaz y Jeconías aparecen en minúscula dada la brevedad de su reinado):
1. AMON (642-640)
2. JOSIAS (640-609)
3. Joacaz (3 meses del 609)
4. JOAQUIN (609-598)
5. Jeconías (3 meses del 598)
6. SEDECIAS (597-586)
Sin embargo, esta serie no permite advertir las complejas relaciones familiares entre ellos, que presento en el cuadro siguiente:

1. AMÓN (642-640)
2. JOSÍAS (640-609)

3. Joacaz (3 meses 609)

4. JOAQUÍN (609-598)6. SEDECÍAS (598-586)
5. Jeconías (3 meses 598)


La columna central ofrece la sucesión de padres e hijos. La línea amarilla significa que Joacaz, Joaquín y Sedecías eran hermanos.

1. Del 642 al 609

La muerte de Manasés (año 642) abrió un período de crisis en la historia de Judá. Este rey despótico, cruel e impío había gobernado durante cincuenta y cinco años siguiendo una política asirófila. Su sucesor, Amón, fue asesinado dos años más tarde (640). Entonces, un sector de la población muy difícil de identificar salva a la monarquía matando a los conspiradores y nombrando rey a Josías, hijo de Amón, que sólo cuenta ocho años de edad (cf. 2 Re 21,23s).

Durante su reinado cambia por completo la política interior y exterior. A partir de la muerte de Assurbanipal (ocurrida entre 633 y 627 aproximadamente), Asiria se va debilitando a grandes pasos; le resulta imposible mantener el control sobre los inmensos territorios conquistados. Esto permite a Josías consolidar su reinado y promover una serie de reformas.

De acuerdo con los autores bíblicos, donde se produce el cambio más profundo es en el orden religioso. Josías se halla en desacuerdo con la situación que le ha legado su abuelo Manasés. Hacia el 632 comienza una reforma que culminará diez años más tarde con el descubrimiento del «Libro de la Ley». En 2 Re 23,4-24 y 2 Cr 34-35 se cuentan las medidas tomadas por el rey para purificar el culto y restaurar la Pascua .

Pero la reforma religiosa estuvo acompañada de una reforma política, que incluyó entre sus puntos principales el deseo de restaurar el antiguo imperio de David o, al menos, los territorios del antiguo Reino Norte. Es cierto que esto no se dice expresamente en ningún sitio. Pero en el segundo libro de los Reyes se cuentan las siguientes intervenciones de Josías en esa zona: «Derribó también el altar de Betel y el santuario construido por Jeroboán, hijo de Nabat, con el que hizo pecar a Israel. Lo trituró hasta reducirlo a polvo y quemó la estela (...) Josías hizo desaparecer también todas las ermitas de los altozanos que había en las poblaciones de Samaría, construidas por los reyes de Israel para irritar al Señor; hizo con ellas lo mismo que en Betel. Sobre los altares degolló a los sacerdotes de las ermitas que había allí, y quemó encima huesos humanos» (2 Re 23,15.19-20). Estos datos, junto con el hecho incuestionable de que Josías se enfrenta al faraón Necao en Meguido, territorio del antiguo Israel, demuestran para algunos de forma indiscutible que este rey llevó a cabo una política expansionista en el norte, aunque no llegase a establecerse allí un sistema administrativo.

Como fruto de la independencia política y de la prosperidad creciente se desarrolla también en estos años una intensa actividad literaria: queda redactado gran parte del Deuteronomio y, según una teoría bastante en boga, aparece la primera redacción de la Historia deuteronomista .
Mientras en Judá las cosas parecen ir de bien en mejor, la situación internacional se va nublando. Hacia el 626-625 quizá tuviese lugar la invasión de los escitas, especialmente en la zona norte del antiguo Oriente, pero que llegaron también hasta la frontera de Egipto. Por otra parte, medos y babilonios están decididos a terminar con Asiria: el año 614 conquistan Assur; el 612, Nínive; el 610, Jarán. Con ello, la gran potencia que había deportado a Israel y dominado a Judá durante un siglo desaparece de la historia. Judá no podrá celebrarlo; el año 609 muere Josías en la batalla de Meguido (2 Re 23,29s). Esta derrota supone el fin de un breve período de esplendor; comienza el «viaje de un largo día hacia la noche».

2. Del 609 al 586

Al morir Josías, el pueblo nombra rey a su hijo Joacaz. Su gobierno sólo durará tres meses. El faraón Necao, al volver de su expedición, lo destituye, impone a Judá un tributo de tres mil kilos de plata y treinta de oro y nombra sucesor a Joaquín (Yoyaquím), hombre despótico e incrédulo, que se ganará la animosidad del pueblo y, sobre todo, del profeta Jeremías.

El año 605, en Babilonia, Nabopolasar, bastante enfermo, encarga a su hijo Nabucodonosor de la campaña, y éste conquista a los egipcios la aparentemente inexpugnable fortaleza de Karkemis. Con ello, el equilibrio entre Egipto y Babilonia se rompe en favor de los babilonios. Ese mismo año sube al trono Nabucodonosor y comienza su política expansionista. Joaquín, vinculado políticamente al faraón, se niega a aceptar el dominio de los nuevos señores del mundo. No obstante, el 603/602 deberá pagar tributo. Lo hace obligado por las circunstancias, y aprovechará la primera ocasión para dejar de pagarlo (600). Nabucodonosor, ocupado con otros problemas, no lo ataca de inmediato. Pero, en diciembre del 598, se pone en marcha contra Jerusalén; ese mismo año muere Joaquín, probablemente asesinado por sus adversarios políticos , y sube al trono Jeconías. Al comienzo de su reinado, los babilonios asedian Jerusalén y tiene lugar la primera deportación. Entre los desterrados se encuentra el mismo rey, que Nabucodonosor sustituye por Matanías, tercer hijo de Josías, cambiándole el nombre por el de Sedecías.

Los primeros años de Sedecías transcurren en calma. Sólo el 594/593 hay un intento de rebelión que no llega a cuajar. Pero en el 588 niega el tributo. Nabucodonosor le declara la guerra y asedia Jerusalén el 5 de enero del 587. Tras año y medio de resistencia, la capital se rinde el 19 de julio del 586 . Sedecías y los jefes militares huyen, pero son capturados cerca de Jericó y llevados a presencia de Nabucodonosor, que manda ejecutar a los hijos de Sedecías; a éste lo ciega y destierra a Babilonia (2 Re 25,1-7). Un mes más tarde tiene lugar el incendio del templo, del palacio real y de las casas; las murallas son derruidas y se produce la segunda y más famosa deportación.

Los sucesos posteriores (nombramiento de Godolías como gobernador, su muerte, huida a Egipto, etc.) es preferible estudiarlos en relación con la vida de Jeremías para no repetir datos.